Unas zapatillas Hit -Tec como para escalar montaña, una gorra que días mas tarde e seria robada por esos amigos de lo ajeno, una bermuda, mi mochila azul que en todos lados me acompaña, fruta y agua, fueron lo implementos necesarios, para ir en busca del tesoro iqueño. Yauca, un desierto que empieza en el distrito de Los Aquijes, caluroso, amable y cuna de los viñedos de Ica, un aproximado de 3 o 4 horas de camina hace que aventures por el secreto mejor guardado de un iqueño.
La Virgen del Rosario de Yauca. Miles de devotos que transitan por el sufrimiento y el sacrificio, se dirigen hacia el santuario por disimiles razones. A pie, en auto, en patota con los amigos. en combi y buses de todos los rodajes.
El recorrido de 35 kilometros, desde la ciudad de Ica, comienza, el primer domingo de Octubre desde tempranas horas de día, los devotos, empiezan su larga travesia, por el desierto con la finalidad de llegar a su destino. Yauca. Arena, piedras, lagartijas y quizas encontrarte con alguna culebra, son parte del recorrido, que año tras año, atre a mas devotos. La fiesta de Yauca comienza con bastante anticipación.
En las ultimas semanas de Setiembre se inicia la oración de la novena y el último viernes de ese mes la tradición del barrido del Santuario. Por lo que las visitas, no se limitan a los creyentes, sino que involucran a personas venidas de todas partes del país y porque no decirlo, tambien del mundo. En plena ciudad de Ica, se improvisan destartaldos servicios de transporte público que a cambio de tres soles le evitan a la felifresía mas cómoda, los inconvenientes del arenal. La noche cubierta por un cielo lleno de estrellas se macera de puro pisco quebranta que ningún concurso conoce porque son aguardientes de vid que solo se producen en Ica.
Los amigables pobladores de Los Aquijes, convidan el delicioso tamal de chancho que antecediendo una madrugada han de preparar para vender. Ya finalizado el recorrido, la milagrosa Virgen del Rosario de Yauca, madre santísima del desierto, recorre su ritual procesional llevada en andas solo por mujeres, los pobladores y turistas que asisten en medio de esa multitud infinita se alistan para el retorno, convencidos que su paso que apura el candente arenal y esplendoroso sol del desierto, es el paso que los convierte en eternos protagonistas del orden universal de la fe.
La Virgen del Rosario de Yauca. Miles de devotos que transitan por el sufrimiento y el sacrificio, se dirigen hacia el santuario por disimiles razones. A pie, en auto, en patota con los amigos. en combi y buses de todos los rodajes.
El recorrido de 35 kilometros, desde la ciudad de Ica, comienza, el primer domingo de Octubre desde tempranas horas de día, los devotos, empiezan su larga travesia, por el desierto con la finalidad de llegar a su destino. Yauca. Arena, piedras, lagartijas y quizas encontrarte con alguna culebra, son parte del recorrido, que año tras año, atre a mas devotos. La fiesta de Yauca comienza con bastante anticipación.
En las ultimas semanas de Setiembre se inicia la oración de la novena y el último viernes de ese mes la tradición del barrido del Santuario. Por lo que las visitas, no se limitan a los creyentes, sino que involucran a personas venidas de todas partes del país y porque no decirlo, tambien del mundo. En plena ciudad de Ica, se improvisan destartaldos servicios de transporte público que a cambio de tres soles le evitan a la felifresía mas cómoda, los inconvenientes del arenal. La noche cubierta por un cielo lleno de estrellas se macera de puro pisco quebranta que ningún concurso conoce porque son aguardientes de vid que solo se producen en Ica.
Los amigables pobladores de Los Aquijes, convidan el delicioso tamal de chancho que antecediendo una madrugada han de preparar para vender. Ya finalizado el recorrido, la milagrosa Virgen del Rosario de Yauca, madre santísima del desierto, recorre su ritual procesional llevada en andas solo por mujeres, los pobladores y turistas que asisten en medio de esa multitud infinita se alistan para el retorno, convencidos que su paso que apura el candente arenal y esplendoroso sol del desierto, es el paso que los convierte en eternos protagonistas del orden universal de la fe.











